¿Y eso del coaching?

¿Y eso del coaching?…

Según Wikipedia, “Coaching (anglicismo que procede del verbo inglés to coach, «entrenar») es un método que consiste en acompañar, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas.

En el entorno empresarial y personal se conoce por coaching al proceso interactivo y transparente mediante el cual el coach o entrenador y la persona o grupo implicados en dicho proceso buscan el camino más eficaz para alcanzar los objetivos fijados usando sus propios recursos y habilidades. Hay muchos métodos y tipos de coaching. Entre sus técnicas puede incluir charlas motivacionales, seminarios, talleres y prácticas supervisadas”.

Para mí, el coaching es una buena relación entre dos o más personas para el crecimiento de las mismas, que los objetivos son meras escusas para seguir creciendo, para llegar a ser quien realmente son.

A simple vista puede parecer pretencioso… aunque yo diría ambicioso, ¡pues qué bien! De esto se trata, de tener una vida de máximos y no de mínimos, de llegar a conseguir los sueños y tener una vida en plenitud.

No me gustaría que se entendiera el coaching como una herramienta para soñar y soñar y dar muchas esperanzas para tener una vida “irreal”. Precisamente en coaching se mira muy bien cuál es la realidad, la realidad que nos creamos todos y cada uno de nosotros, tomando consciencia de nuestras limitaciones y de las muchas posibilidades. Se trata de aceptar sin ser conformista para continuar avanzando.

Pues bien, como he dicho el coaching es una relación y las relaciones con impacto, las que nos remueven, las que nos hacen vibrar, respirar profundamente, tener miedo,… sentir en muchos sentidos, las que nos hacen aprender y reflexionar… éstas, generan cambio, y esto es lo que se busca en coaching, un cambio.

Y volviendo al principio, a lo de enriquecer la respuesta a la pregunta de qué es el coaching, se me olvidaba decir que se trata de una relación de igual a igual, es decir, el coach no va a “enseñar”, “iluminar”, “ilustrar”, nada a su coachee. El coach va a facilitar que la persona que recibe el coaching descubra por sí misma sus propias respuestas, y esto, ya os los digo yo, siempre es una sorpresa fruto de la grandeza humana.

Así que un secreto, el coach también se enriquece relación a relación, y es por esto que mi respuesta también es siempre más rica.